Je ne t´aime plus....

En ocasiones habla acerca de la noche en fuga como queriendo sentir casi con las pestañas y dice “no me recuerdes” como cobrándo una antigua deuda que solo renace cuando se para frente a la ventana para olvidar esas cosas que según su oráculo no vale la pena recordar, pero de todas formas recuerda y las deudas vencidas le llenan la boca y quieren ser cobradas aunque sea en esa moneda de tan bajo precio que es la muerte de ojos silenciados en la memoria. Y aun frente a la ventana mirando el telón inconcluso que dibujan los contornos azules de esa cordillera que despierta como respondiendo al llamado petrificado de su voz a las cinco cincuenta y tres de la mañana. Y dice que no se deben obsequiar recuerdos añejos a la noche que ya quiere ser mañana contra su piel esquiva que dibuja silencios sobre el pálido destello que amenaza desde el este. Y a veces habla con la sombra sobre los ojos, del silencio y el arraigo, de la muerte que es reencuentro, de las esquinas y sus dudas, de los pasos que le llevan a momentos tan añejos como los días de antes, esos de la infancia que pende del péndulo del recuerdo, de las sombras que la buscan y la traen de regreso, los aromas y los silencios, la espera en habitaciones blancas y solitarias, como los días que se deben de espaldas a un futuro donde ya no seremos más la duda del olvido….

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