miércoles, marzo 22, 2006

1851


(….Y como me gusta encontrarte en plena calle, caminando como si bailaras entre la gente que te gusta observar mientras no piensas en nada, por que estas como bloqueada me dices, escondiendo tus ojos dentro de tu alma, para que no pueda adivinar los miles de temores que te queman el cuerpo hasta decir basta, pero igual me miras, me hablas pausado y apenas quiero tratar de adivinar que algo también tu, al igual que yo, quieres decirme, pero los labios se transforman en cárcel, y las palabras se nos ahogan y se van por los brazos, por las piernas y por los ojos que por eso los escondes y que mas da por que si no estuvieras igual querría encontrarte como un pequeño torbellino a la altura del camino donde pueda pensarte con tus pasos tan pequeños, las manos en los bolsillo, la risa que se fuga poco a poco y los silencios entre los dos, largos como un camino de regreso sin ninguna compañía…)

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Se bien que te gustaba tentar a los ríos del pensamiento con las frias monedas de lo prohibido...

10:52 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

SOLO GOLPEÓ FUERTE LA CABEZA...:

¿Conoces esa enfermedad febril
que se adueña de nosotros en las frías miserias,
esa nostalgia del país que se ignora,
esa angustia de la curiosidad?

“La invitación al viaje”, Charles Baudelaire

9:23 p. m.  

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