CAMINATA JUNTO A CLAUDIA
Je partais, les poignets dans les poches cassées...
Arthur Rimbaud
Mejor caminemos en silencio sin dibujar palabras,
Y observemos como odas perfectas se recortan en tus labios cuando callas.
Y así quizá adivinemos los recuerdos tras cada pregunta que guardas en el torbellino de tu cabeza,
pequeño sauce con aroma a almendras.
Mejor dejemos que las palabras vuelvan,
como un eco que regresa del otro lado de la montaña sin encontrar la voz culpable de su exilio.
Así sabré como encontrarte,
entre las calles torcidas que solo existen en la memoria,
donde nada es real,
tan solo los sueños que ocupan el espacio donde no somos más que aquella promesa que se olvida apenas abrir los ojos.
Recojamos tus sonrisas robadas a este egoísmo, para dejarlas junto a tu almohada,
para que tú las quieras mientras vives del otro lado de los sueños,
donde nada es real más que la promesa de nuevos días,
esos que se olvidan nada más abrir los ojos,
Porque para despertar es necesario primero dormir,
Así como es mejor adivinar a ciegas el tiempo que parecía dormido por tan solo no saber pronunciar su nombre.
Sería entonces apropiado cambiar de nombre,
para culpar al tiempo de tanto abandono en el ropero,
pequeña alma violeta, luz de mediodía,
madre de todos los hijos que buscan tu pecho repleto de consuelo,
Mejor caminemos en silencio
Las calles hablarán en su propio idioma de pasos sin destino
Tus palabras seguirán resonando en un asfalto dormido
Entonces, para que hablar como hablan aquellos que no despiertan aún,
Que la niebla sea el lenguaje que elegimos
Gris y húmedo en el atardecer de estos días
Donde suelo encontrarte en esa mitad del mundo
Que no nos pertenece
Y que tampoco buscamos
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